sábado, 10 de abril de 2010

PRESENCIA DE LA MUJER EN LA FIESTA DE LOS TOROS: DESDE SUS ORIGENES A NUESTROS DIAS (Capitulo VI)


LA FUERZA DE BERTHA TRUJILLO “MORENITA DE QUINDÍO”
Por El Zubi
Fuera de España hay que hablar de una torera de a pie, que fue de las pocas mujeres   que tomaron la alternativa como matadora y que ha dejado una huella importante en la historia de las mujeres toreras: Bertha Trujillo “Morenita de Quindío”. Nacida en noviembre de 1928 en Armenia capital del departamento colombiano de Quindío. Atraída desde muy joven por los toros conoció al que más tarde sería su marido-maestro-apoderado-consejero, Marco Gómez “El Colombiano” que fue un torero importante en aquel país. Comenzó como novillera en 1959 y cosechó muchos triunfos pues además ponía banderillas espectacularmente. Toma la alternativa como matadora en México, en Comalcao, en el estado de Tabasco el 12 de mayo de 1968, de manos del mexicano Juan Ramón Tirado y de testigo su marido “El Colombiano”. Lidió al toro “Presumido” de la ganadería de Presillas de 480 kilos al que le cortó las dos orejas y el rabo. Tras actuar muchos años por todos los países hispanoamericanos, decide ir a torear a España, donde en 1974 se había levantado la prohibición de torear a las mujeres. Torea por vez primera en San Sebastián de los Reyes el 15 de mayo de 1975, junto a Manolo Ortiz y un jovencísimo José Ortega Cano. Actuó en España en 29 corridas y 5 festivales. No pudo torear más porque cuando vino aquí estaba ya entradita en años y no estaba ya con plenas facultades. No obstante dejó en nuestras plazas el sello de su inmenso valor y maestría. Solía banderillear con palos muy cortos de sólo 5 centímetros e interpretaba “la pedresina” (creada por Pedro Martínez “Pedrés”) pero de rodillas y ejecutada por los dos lados. Recibió 4 cornadas graves, una de ellas le partió la femoral. Actualmente es profesora de la Escuela Taurina de Cali en Colombia.
 
ANGELA HERNANDEZ,  MUJER TORERA CON CORAZÓN DE LEON
El 10 de agosto de 1974 el Ministerio de la Gobernación español decretó la suspensión del artículo 49 párrafo C del Reglamento Taurino que prohibía torear a pie a las mujeres en España desde hacía 34 años. Y esta fue una batalla ganada sólo y exclusivamente por una torera luchadora y con agallas llamada ANGELA HERNANDEZ, una mujer con mucho mérito que tal vez no pasará a la historia de la tauromaquia femenina por sus cualidades artísticas y profesionales, pero si lo ha hecho gracias a su gran afición, decisión, audacia y perseverancia, pues gracias a ella las mujeres pudieron conseguir de nuevo el derecho a torear a pie en España. La batalla de Angela en los despachos oficiales y en los tribunales fue más grande que la realizada en los ruedos, y todas las mujeres que desde entonces han toreado y torean en España tendrán una deuda  impagable con ella, con esta valiente y rubia alicantina, torera donde las haya. Su cruzada en los tribunales la hizo de la mano del abogado José Briones, que emprendió en 1971 una batalla legal en nombre de Angela, que ganó tres años después a costa de perder esos años de torear en España.
Hasta que le permitieron torear a pie,  lo hizo en España como rejoneadora, aunque en Francia y América lo hacía a pie. Con 16 años trabajó  en el cine como “extra” una veces de Marisol y otras de Claudia Cardinale en la película “Las Petroleras”.
Debutó en España como torera a pie el 15 de septiembre de 1974 en un Festival en Jerez de los Caballeros, con Antonio Lebrija, Pepe Cámara, Antonio Medina y el malogrado José Cubero “Yiyo”, con novillos de Martín Berrocal y Prieto de la Cal. Cortó las orejas de su enemigo ese día. A partir de ahí cosechó innumerables éxitos  tanto en España como en Francia y América. Tuvo varios percances graves, (en Elche y Jerez, y también un grave accidente de tráfico), pero el más grave fue en Huesca el 14 de agosto del 75: una fisura en la quinta vértebra le causó una parálisis en las piernas. Operada con éxito tardó 3 años en recuperarse tras pasar un año en silla de ruedas. Toreó por última vez en España  el 19 de junio de 1977 en San Sebastián de los Reyes, muy mermada en sus facultades por las tremendas cogidas que tuvo. Toreó 300 corridas en su larga y accidentada carrera. Tuvo 17 percances y dejó una estela muy digna como torera, sobre todo por ser la primera mujer que toreo con picadores, entró en sorteo con los hombres y toreo en las plazas más señeras de España. En la actualidad es la responsable de una ganadería de reses bravas en Guillena (Sevilla).
(Continuará mañana)


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