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sábado, 19 de diciembre de 2009

DE LOS ANTITAURINOS….


Gabriela Guevara-Pasifae-
Los antitaurinos se pueden dividir en, al menos, dos bandos. Por un lado están aquellos que no van a las plazas pero que cuando les preguntas si les gustan los toros responden amablemente que "no, pobres animalitos" y están los otros que se montan en un burraco blanco dizque quijotesco. Estos últimos los podemos encontrar de muchos sabores: un tanto es de los que usan insignias que aluden a su no-participación en la Fiesta (playeras, pinnes, mochilas y toda clase de imágenes que desaprueban a la tauromquia), otro tanto se apunta en greenpace, unos más te "regañan" por ser un "bárbaro-asesino" y tratan -con vacuos argumentos- de hacerte dejar la Fiesta, y los peligrosos son los radicales que al no tener nada mejor que hacer (como convivir con su familia, cuidar a su abuelo, ver por sus hermanos o amigos, o cambiarle el agua a la pecera en su cuarto) pues se deja ver de cuando en cuando en una manifestación antitaurina, o llega a la plaza a arrojar sobre los autos de los aficionados pintura roja (en general de esos maleantes que dizque tienen vida pero no) y por último los ARRIBISTAS que ni saben qué demonios es la Fiesta, nunca han visto un toro o un traje de luces, no saben, vaya, ni cómo, ni cuándo, ni de dónde vienen los toros, es decir no saben de su crianza, no entienden porque no preguntan qué es este ritual de sangre, el por qué a cautivado a tantos, por qué acuden a él no sólo las masas -que ellos si tachan de- "ignorantes" sino también los grandes pensadores, no saben y jamás reconocerán que la plaza en plena corrida es el lugar más democrático, ahí no pasa nada sin el consenso de todos, o por qué un hombre sin ser suicida se arroja al ruedo a desafiar a la muerte, no entienden cómo un capote detiene el tiempo tan sólo con balancearse, no saben por qué ahí el "ooole" es un clamor que no busca la sangre. No saben, no saben.

De esos antitaurinos, de los arribistas que sin consciencia del mundo taurino lanzan improperios, amenazas, falsos escupitajos, marejadas de información malinterpretada, imcompleta, hay que cuidarse. Porque sus intenciones son otras, buscan sacar ventaja con este alboroto usando a la tauromaquia como chivo expiatorio para fines baratos como lo es la política, para cosas que sólo les traerán unos pocos dineros a sus cuentas. Porque si tratarán de salvar una especie estarían a bordo de un barco greenpace, hubieran estudiado biología o veterinaria, o estarían buscando fondos para salvar una hectárea de tierra para "las últimas arañas" que han seguido desde su adolescencia. Yo creo que esos hombres que se asumen como verdaderos ecologistas o consevacionistas, no pretenden los micrófonos, ni los puestos gubernamentales para fines personales, ni son iletrados, al contrario son gente que se prepara, investiga y se mueve por la vía decente y legal.

Lo que sucede en Cataluña es una pena, los argumentos son pobres contra de la tauromaquia, y sus voceros unos arribistas que no saben y no les importa saber de la Fiesta.

Cuidado con esos porque son los que sin la menor pizca de lo humano pretenden joder a los que sí gustamos de la Fiesta, y podrían afectar severamente la vida de algún taurino. Hoy más que nunca debemos estar unidos como la Familia Taurina que somos. Denunciemos a aquellos que se atreven a cruzar la línea de la privacidad y el respeto al otro, denunciemos a los que hacen pintas en las plazas y dañan el patrimonio taurino que tambièn es patrimonio de la humanidad. Denunciemos a esos patanes que nos insultan. Porque nosotros no obligamos a nadie a ir a una corrida de toros, no se obliga a nadie a ser torero, nosotros no obligamos, ni siquiera buscamos adeptos.

En lugar de estar agrediendo a los taurinos, por qué no se dedican a salvar a los niños que viven en situación de calle, o adoptan a un drogadicto o bueno tan sólo a un perrito callejero...

Que hagan algo "verdadero" que no rompa con la seguridad, privacidad y libertad a la que TODOS tenemos derecho. Mientras, sigamos unidos, llenemos las plazas, contemos historias de toros y toreros heróicos a nuestros hijos, sobrinos y nietos, cantemos pasodobles, busquemos las noticias taurinas, opinemos, y lo más importante sigamos creyendo en el TORO BRAVO.

sábado, 5 de diciembre de 2009

El PANA, LA CONYUNTURA EN LA TAUROMAQUIA ACTUAL

Por Gabriela Guevara
http://pasifaeylostoros.blogspot.com/
Es cierto que El Pana es un ejemplar taurino muy peculiar, un apestado por genial y genuino, por borracho y por jodido, por artista, por loquito, por antiguo, por maletilla, por otras tantas que usted señor lector podrá añadir a la lista.

Este hombre que al hablar pareciera ser un ente muy aparte de Rodolfo Rodríguez y de El Pana, y al mismo tiempo se considera como su propio moderador en la "lucha" encarnizada entre estos dos seres: el primero un borracho sin remedio, el perdedor que arrastra al genio, el vicioso que destroza el cuerpo; el segundo un artista enjaulado en un cuerpo avenjentado, un maletilla que ha soportado el rechazo incesante de empresarios y toreros envidiosos de su arte, un dotado que "se da su taco" cada que puede; nos hechiza cuando le susurra el duende.

Y después de vivir en el olvido por mucho tiempo -aunque de vez en vez se le veía por una plaza de segunda (como el Relicario) que le daba "chance" de torear una o dos tardes cada dos o tres años- El Pana (gracias a la labor de convencimiento que el Joven Murrieta realizara con la empresa de la Plaza México) obtiene fecha... 7 de enero de 2007... para y sólo para, despedirse definitivamente, casi como gesto de buena voluntad, como un detalle para el enfermo terminal.

Sus seguidores estaban pidiéndole a los duendes que le "echaran la mano", que les tapara la boca a todos los que lo malquisieron. Yo me incluyo. Desde niña, la figura de El Pana era como el recuerdo de cosas mágicas de un pasado apagado, de un pasado que no conocía y que llegaba de a poco en sus desplantes toreros que rompían con el canon, en ese rostro medio desencajado pero que parecía. aún de lejos, lleno de ilusiones taurinas. A veces cuando no le iba nada bien escuchaba cómo mi papá y mi abuelito hablaban de él como quejándose, hablaban de sus vicios, de sus "payasadas", pero al final decían que ojalá para la próxima El Pana sí cumpliera...

Y con los años cumplió, se entregó por completo aquel 7 de enero, qué tarde!... señores: si no lo han visto véanlo en el video de arriba, ese es su segundo toro, desde el brindis hasta casi el final de la faena que estuvo "de los dioses" o de los duendes como dirían los taurinos... Con más de cincuenta años El Pana se colocó en la historia de la tauromaquia mexicana -tal vez mundial- como un punto coyuntural, tras su hazaña la tauromaquia tomó o comenzó a tomar otro rumbo, uno más fiero, uno con más arte, uno con más afición. Porque El Pana conmovió no sólo con su historia sino con su toreo, paso de leyenda urbana a cuasi héroe nacional, hasta el presidente le llamó por teléfono y lo invitó a los Pinos (La casa presidencial) tradición que se había perdido. Y el tendido lleno de su gente, de aficionados neutrales, de sus detractores, de morbosos, de “villamelones”, de turistas, le aplaudió, le gritó "torero" y lo dejó dar siete vueltas, le aventó un bastón que a la fecha se les presta para dar la vuelta al ruedo sólo a los triunfadores...


Con su coleta natural, su arribo en calesa, sus pasos arrastrados para asegurar la huella de su andar, el puro de vainilla, su cara seria, seca, recia, pero con ojos de niño burlón, de loco tras un trincherazo... con eso y su historia arrabalesca, casi imposible de creer pero verdadera completamente, El Pana inspiró a Morante de la Puebla, a José Tomás, a los jóvenes mexicanos, a los no tan jóvenes, a muchos aficionados, a periodistas, a muchos, a muchos, a volver a la Fiesta con otro ánimo. Nos recordó con sus maneras qué es la emoción en la tauromaquia, cómo resbalar en las fechorías del genio taurino...