miércoles, 2 de diciembre de 2009

Una historia de amor y celos: “RODOLFO GAONA SE CASO CON CARMEN RUIZ MORAGAS, LA AMANTE DEL REY ALFONSO XIII”


El torero mexicano Rodolfo Gaona y Jiménez vivió en España una escandalosa relación amorosa con la actriz Carmen Ruiz Moragas con la que contrajo matrimonio, siendo esta amante oficial del Rey Alfonso XIII, relación cuyas secuelas le marcaron la vida para siempre. Si los hechos que a continuación les relato hubieran ocurrido en nuestros días, con la profusión de medios de comunicación que hay y la afición perpetúa de este país por los asuntos concernientes a la bragueta y la entrepierna de los demás, la relación entre el torero Gaona y la actriz Carmen Ruiz habrían dejado en el ridículo y la vulgaridad más absoluta a Jesulín de Ubrique y a Belén Esteban, y no digamos ya los líos amorosos del padre del diestro gaditano, el “latin-lovers” Humberto Janeiro... que ya rozaron lo que entendemos por “patético”...
Rodolfo Gaona nació en León de los Aldamas, en Guanajuato (México) el 22 de enero de 1888. Tomó la alternativa en Madrid, en la desaparecida plaza de Tetuán de las Victorias, el 31 de mayo de 1908, de manos de Manuel Lara “El Jerezano”. Tras varias actuaciones en la capital de España, esta se rindió a los pies del joven y apuesto torero azteca, que poseía un talento especial para el toreo que le sirvió para convertirse pronto en un figura que alternaba en los carteles con los mejores toreros de la época. Confirma su alternativa el 5 de julio del mismo año, con Juan Sal “Saleri” de padrino y Tomás Alarcón “Mazzantinito” como testigo. Durante las dos primeras décadas del siglo XX Gaona compitió en los ruedos con toreros como Bombita, Machaquito, Rafael “El Gallo”, Joselito, Belmonte, Vicente Pastor, Sánchez Mejías, Granero, Chicuelo y Marcial Lalanda.
Rodolfo Gaona dominaba todas las suertes. No sólo fue un gran banderillero, sino que con el capote dejó para la historia su peculiar firma con las famosas “gaoneras”. Con la muleta mostró grandes cualidades artísticas, aunque tuvo grandes altibajos con el estoque que le privaron de muchos triunfos a lo largo de su prolongada estancia en España. El crítico taurino Don Quijote dijo de él: “Fue Gaona un torero elegante a lo Lagartijo, a lo Fuentes, con menos afectación y más naturalidad que este”. Cossío lo calificó como “la suprema elegancia, la elegancia personificada” y según comentaba, a ello le ayudaba su esbelta figura, bien proporcionada, armónica como pocos toreros tenían. Rodolfo Gaona fue pues un hombre apuesto y guapo, con un toque de exotismo y distinción que atraía a las mujeres como moscas. Actrices y cupletistas de aquel Madrid de principios de siglo se sintieron atraídas por el torero. Tuvo incluso una novia antes de conocer a la actriz Carmen Ruiz Moragas, también perteneciente al mundo del espectáculo, la cupletista Paquita Escribano que en aquellos años compartía cartel con las famosas Adelita Lulú y La Goya. Paquita Escribano era una mujer de extraordinaria belleza y probablemente quiso más al torero azteca que la mujer con la que desgraciadamente más tarde se casaría.
La actriz Carmen Ruiz Moragas, además de bella y hermosa, fue una mujer de una gran cultura. Actriz capaz de interpretar papeles en francés e inglés perfectamente, algo que pocas actrices de la época podían hacer. Mujer de una gran personalidad que deslumbraba a los hombres, pues reunía en su persona no sólo belleza sino elegancia y talento escénico. Tanto, que pronto llamó la atención del propio Rey Alfonso XIII, que se enamoró de ella perdidamente al primer golpe de vista. Carmen Ruiz fue desde 1916 y durante toda la década de los años veinte el gran amor del Rey Alfonso XIII, que aunque trotaba de lecho en lecho, encontró en el de Carmen Ruiz Moragas la pasión que era incapaz de despertarle la propia reina Victoria Eugenia. Además, la transmisión de la hemofilia que ella trajo al matrimonio fue el pecado que el Rey jamás le perdonó a la Reina.
Las relaciones entre la actriz y el Rey debieron comenzar en el otoño de 1916, justo al comienzo de la temporada teatral. El monarca español tuvo una gran afición por el teatro y los espectáculos, paralela a la que sentía por las actrices y las cupletistas, y allí en el teatro sintió esa poderosa atracción por Carmen. Los padres de la actriz, (Leandro Antolín Ruiz Martínez y Mercedes Moragas Pareja) que eran personas de orden y de bien (Leandro Ruiz fue Gobernador Civil de Granada, y Mercedes Moragas una mujer rica de Málaga), conocedores de la relación de su hija, hicieron cuanto pudieron por apartarla del entorno del Rey y pensaron que el matrimonio de su hija impediría que se convirtiera en una más de las amantes del Rey. Por aquellos años, Carmen conoció al famoso y apuesto torero Rodolfo Gaona, que incluso aun sin conocerla bebía los vientos por ella. Como era de esperar Gaona cayó rendido ante sus numerosos encantos y se enamoró irracionalmente de ella. Los padres de Carmen veían con muy buenos ojos esta relación que finalmente acabó en boda. Pero para desgracia de Rodolfo Gaona, este matrimonio fue una farsa, una tapadera para ocultar los amores de la actriz con el Rey. Los padres de ella pensaron que este matrimonio ayudaría a su hija a convertirse en una señora respetable y no una entretenida... Pero la relación entre Gaona y Carmen iba desde el principio de mal en peor, ya que pronto surgieron los primeros roces a causa de haber sido ella amante del Rey y de estar el dicho en la calle. Los públicos en los ruedos ante alguna mala actuación del torero le gritaban sin piedad comentarios crueles y difíciles de sobrellevar para cualquier persona y menos para un torero que era la personificación del “macho” y el “héroe”. Gaona se percató pronto de que había una tercera persona en su relación con Carmen, y que el Rey era el verdadero amor de su mujer y no él. Los celos, más que justificados en este caso, hicieron presa del torero y convirtieron la convivencia de la pareja en un auténtico infierno. Lo que son las cosas, Gaona admirado igual que un héroe como torero, estaba en boca de todo el mundo y era víctima de los comentarios y cuchicheos en aquel Madrid de principios de siglo. Los “cuernos” eran más que evidentes y eso estaba en la calle. El torero no pudo soportar más aquella situación y se separó de la actriz a los dos meses de haber contraído matrimonio con ella.
Tras la separación, Gaona se marchó a México con el corazón roto y absolutamente asqueado de España y los españoles, de hecho nunca más volvió a torear en España. La actriz Carmen Ruiz Moragas, que ya no tenía ataduras con nadie, volvió con ardor y pasión a los brazos del Rey y fruto de aquella apasionada relación nacieron dos hijos bastardos del Rey: primero María Teresa de Borbón y más tarde Leandro Alfonso de Borbón, que ahora conocemos todos los españoles por sus apariciones televisivas y por haber publicado con todo lujo de detalle toda esta historia en dos libros: “El bastardo real” y más tarde “De bastardo a Infante de España”, que salió a la calle este último cuando los Tribunales de Justicia le reconocieron su estirpe y que era hijo de su Majestad el Rey Alfonso XIII.
En todo caso, el fugaz matrimonio entre el torero y la actriz y su posterior ruptura, continuó durante muchos meses en boca de todo Madrid y era motivo de comentarios en tertulias y conversaciones de los cafés que en aquellos años llenaban las calles de la capital de España. Al diestro azteca se le cambió incluso el carácter desde su separación de la actriz, y de ser una persona abierta, divertida y simpática, pasó a ser agrio, huraño, tosco, desconfiado, solitario y huidizo. Todo este escándalo amoroso le creo también mala fama en su propio país. Estaba en boca de todo el mundo, no sólo como esposo cornudo y burlado por una mujer, sino que circulaban malintencionados comentarios que apuntaban que la causa de la separación entre el torero y la actriz española había sido su presunta homosexualidad. Todo esto, como comprenderán, le hizo un daño terrible a su fama y a su dignidad como hombre y como torero. Lo cierto es que Rodolfo Gaona volvió a casarse con una india mexicana muy hermosa y bella, con la que tuvo varios hijos y con la que pasó el resto de su vida. En España tenía aun pendiente un pleito importante como era su divorcio definitivo con la actriz. Vino a Madrid con esa intención a finales de la República en el año 1936 para solucionar este problema, pero hizo el viaje en balde ya que la actriz Carmen Ruiz Moragas murió el 11 de junio de 1936 poco antes del comienzo de la Guerra Civil, cuando contaba la edad de 38 años. Murió a causa de un cáncer del que fue operada quirúrgicamente sin éxito. Sobre su muerte y el inmenso amor que el Rey le profesaba, cuanta su hijo Leandro Alfonso en uno de sus libros, que su madre Carmen Ruiz Moragas cuando estaba en estado agonizante, le encargó a su ama de llaves que cuando falleciera le untara sus labios de vez en cuando con canela y hierbabuena, pues estaba segura de que Alfonso vendría a despedirse de ella. Así ocurrió unas doce horas después de su defunción. El Rey Alfonso XIII que se encontraba exiliado en Francia, cruzó de madrugada la frontera por Bayona en el más absoluto secreto y fue hasta Madrid a despedirse de su amada. Una vez en la casa de la actriz, sólo y en silencio, postrado ante su cadáver la besó en los labios y rezó con amargura por el alma de la mujer a la que más amó. Unas horas más tarde y con mucha discreción volvió a salir de España, sin que nadie hubiera notado su presencia en Madrid.
El inolvidable torero azteca Rodolfo Gaona, se despidió de los ruedos el 12 de abril de 1928 en un festival celebrado en México, desde entonces hasta su muerte se mantuvo retirado del mundanal ruido. Murió el 20 de mayo de 1975 cuanto contaba 87 años.
Los toreros, por norma general en aquellos años eran admirados y asediados por mujeres de distinta condición, incluso tienen fama aún de “donjuanes” y de burlar a las mujeres, pero a Rodolfo Gaona le tocó al parecer la otra cara de la moneda, y en este caso la moneda tenía la imagen del Rey Alfonso XIII, cuya mano entonces llegaba lejos.

3 comentarios:

  1. Interesante el artículo, no es necesario que publiques este comentario... pues viene a cuento porque Juanajuato se escribe Guanajuato para que lo cambies y esté correcto el dato, ya lo revisé en algunos libros que tengo y bueno soy mexicana así que te puedes fiar de mí...

    saludos cordiales desde México y pasifae...

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  2. Gracias Gabriela. Tomo nota del dato y lo he corregido. Saludos

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  3. soy de monterreyn,l.mexico y se que mi bisabuelo formaba parte de la cuadrilla de don rodolfo gaona,el era banderillero y se llamaba blas hernandez,me gustaria saber si usted puede publicar la cuadrilla completa de nuestro indio grande,saludos leo hernandez

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