lunes, 26 de noviembre de 2012

LA ALMOHADA QUE INFLUYÓ EN LA HISTORIA DEL TOREO

EL V CALIFA MEDITÓ SOBRE ELLA SU RETIRADA DE LOS RUEDOS


LADISLAO RODRIGUEZ GALÁN

La fiesta de los toros vivía una época de esplendor desde que apareció en escena Manuel Benítez "El Cordobés". Las plazas se llenaban de un público heterogéneo y apasionado y los empresarios cuidaban al mítico torero porque les suponía una garantía económica. En los albores de la nueva temporada, año 1967, ya se habían cerrado muchas ferias y como en ediciones anteriores el torero de Palma del Río era base imprescindible en todas ellas.
Pero en la mañana del día 1 de Febrero, a través del teléfono, se nos citaba a los medios informativos para una rueda de prensa urgente de Manuel Benítez. Personados en las oficinas que el diestro tenía en Avda. del Generalísimo (hoy Ronda de Tejares) este comunica su decisión de retirarse del toreo. La noticia fue una bomba en todo el orbe taurino, ya que solamente en España tenía firmadas cerca de 120 corridas de toros. Paco Fernández, su mozo de espadas, le corta simbólicamente la coleta.
José Luis de Córdoba le pregunta a que se ha debido esta sorprendente decisión y Manuel Benítez se sincera de esta manera: " Lo he consultado con mi almohada. No sabría explicarlo, ha sido como una revelación, algo misterioso. Prefiero irme de la Fiesta en pleno triunfo a tener que marcharme fracasado. Ahora gozo de la máxima popularidad. Tengo decidido no torear en absoluto en este año. Acaso el próximo tome parte en algun festival benéfico. Pero vestido de luces no pienso hacerlo jamás".
Como es fácil de comprender cuando esta noticia se divulgó se produjo un maremoto en la Fiesta de los toros. Se había ido el mejor, el más grande. La base de todas las ferias. Además de en nuestro País, hubo reacciones de sorpresa y preocupación en Francia, México y en los demás países sudamericanos que celebran festejos taurinos. Todo estaba convulso. Había sido muy fuerte. Ningún torero tenía el tirón de Manuel Benítez y la fiesta se resentiría. Era el caos. Los grandes empresarios lamentan la noticia y enseguida montan su estrategia, cuyo primer paso es venir a Córdoba a hablar directamente con el torero e intentar que diera marcha atrás en su inesperada decisión.
Y, solamente cinco días después, el día seis, Córdoba se convierte en el centro de atención de los medios de información de medio mundo. Todos estamos citados, a las doce de la mañana, en el hotel Córdoba Palace. La expectación era tremenda, periodistas nacionales y extranjeros, fotógrafos, cámaras de TV. No faltaba nadie, incluso hasta varios maletillas montaban guardia a las puertas del hotel esperando la presencia del diestro. Mientras tanto la plana mayor del empresariado taurino iba llegando: Diodoro Canorea, Livinio Stuyk, Pedro Balañá ( que representaba además a su socio Pablo Martínez "Chopera"), José Barceló, Andrés Gago, Alberto Alonso Belmonte, Antonio Bonau y gran cantidad de taurinos. Por el ambiente se asemejaba a un día de corrida grande.
De momento el empresario de la Real Maestranza, Diodoro Canorea, es requerido al teléfono. Al momento regresó indicando que el torero nos esperaba en Villalobillos. Y allá que nos fuimos en caravana en lo que se llamó la " Peregrinación de los empresarios".
Llegamos alrededor de la una de la tarde. "El Cordobés" se encuentra acompañado de su abogado Manuel Núñez, su cuñado y apoderado Juan Antonio Insúa, sus hombres de confianza Luis González, Rafael Piédrola, Antonio Hernández, su banderillero Pepín Garrido y su mozo de espadas Francisco Fernández. Enseguida comenzó la reunión del diestro, su abogado y apoderado con los empresarios. La "cumbre" duró menos de una hora. Mientras tanto se habían encerrado tres novillos de su ganadería para lidiarlos, posteriormente, en la plaza de la finca.
Terminada la reunión el primero en tomar la palabra fue el empresario de la plaza de Las Ventas de Madrid, Livinio Stuyk para decirnos, lleno de alborozo, que el torero había dicho que si, que reconsideraba su postura y anulaba su decisión de retirarse del toreo. Manuel Núñez, el abogado, había redactado un comunicado oficial, del que se hicieron algunas copias a máquina (favor al que se ofreció Justo Urrutia) para repartirlas entre los redactores presentes. "El Cordobés" declaró: "He reconsiderado mi postura porque mi responsabilidad es tremenda. He comprendido que tienen razón. Me debo a los demás y no a mí mismo. Reconozco que obré un tanto ligeramente, pero es que tenía decidido no volver a torear. Me ha costado mucho decir ahora que sí".
En principio se acordó quemar la almohada que ha tenido la culpa de los acontecimientos que han cimbreado la fiesta, pero "El Cordobés" quiere guardarla como recuerdo. Pedro Balaña obtiene como regalo la funda de la almohada en la que estampamos la firma todos los presentes. Posteriormente los periodistas "Leafar" y López Cansinos proponen subastarla para un fin benéfico. Al torero le parece bien y ofrece doscientas mil pesetas como primer postor para iniciar la subasta.
Al final ya se sabe que la histórica almohada quedó en poder de Manuel Benítez y en su casa ha estado 45 años hasta la semana pasada que la cedió al Ayuntamiento de Palma del Río para que engrose los fondos de su futura Casa Museo.
La historia del toreo está rodeada de casos curiosos y este es uno de ellos con final feliz.-









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