viernes, 14 de mayo de 2010

CONFERENCIA DE “EL ZUBI” EN MADRID SOBRE LA GUERRA CIVIL Y LOS TOROS


ÓPERA EGIPCIA
Por nuestro enviado especial Florentino Areneros
del blog Sol y Moscas  


Me decido a escribir estas líneas sin haber descendido todavía de la nube en la que quedamos suspendidos, o levitando, los que tuvimos el privilegio de contemplar en el inmarcesible coso de Blanquerna la faena que protagonizaron esas dos figuras de la moderna tauromaquia, “El Zubi” y “Moncloveño”. Llevo horas buscando palabras en el Diccionario de la Real Academia que puedan definir lo que vieron nuestros ojos y escucharon nuestros oídos, palabras que puedan expresar la emoción que sintieron nuestros corazones, que puedan reflejar nuestros sentimientos, y aun siendo mucha la riqueza del castellano, no encuentro esos vocablos. Afortunadamente me vino a la cabeza un acontecimiento que ocurrió en nuestra ciudad de Madrid hace muchos años, poco más de un siglo hace ahora, y que tuvo por protagonista al que sería con posterioridad famoso torero gitano Raimundo Montoya de La Cruz, “Tronchacapas”. Raimundo era hijo de Don Manuel Montoya, “Tio Lolo”, de los Montoya de toda la vida. Un tratante de ganado afincado en la zona de los Carabancheles, muy conocido entre los militares de los cuarteles cercanos, con los que acostumbraba a realizar buenos tratos, la mayoría de las veces bajo mano.

Corría el año de1906 y Raimundo contaba con 12 años. A finales de Mayo se celebraría la boda del Rey Alfonso XIII. Era tal la cantidad de invitados que se esperaban, así como el de caballerías y carruajes que se desplazarían por la ciudad, que hubo que buscar a un montón de personal de servicio que pudiera atender a tan extraordinaria demanda. Por medio de un brigada de la Guardia Real, conocido de antiguo por su padre, y por el hecho de estar acostumbrado a tratar con animales (de tiro y monta, que nadie piense mal), Raimundo pasó al servicio de la Casa Real durante los días del evento. Lo que para el muchacho sería toda una experiencia al poder contemplar la majestuosidad y grandeza del acontecimiento, algo que no se recordaba en la ciudad desde hacía mucho tiempo.

Cuando regresó a su casa, con unos reales en el bolsillo y un poco más gordo, fue preguntado por sus padres:
- “Raimundo hijo, cuéntanos como ha sío la boa”.
A lo que el chaval contestó:
- “Aaayy, paaápa, la boa ha sío una ópera egisia”.

Efectivamente, amigas y amigos lectores, esa es la expresión que lo resume y que yo no lograba encontrar. Cuando los gitanos en su ancestral sabiduría se refieren a algo sublime, superlativo, de origen sobrenatural, para lo que no existen palabras que lo defina, utilizan la expresión “ÓPERA EGIPCIA”. Este término se acuñaría en 1871, cuando con motivo de la inauguración en ese año del Canal de Suez y del Teatro de la Ópera del Cairo, por encargo del Sultán Ismail Pachá se estrenó la ópera Aida de Verdi, una gran producción con un derroche de medios técnicos para la época, espectaculares y bellos decorados, tremendos efectos especiales, coronas de oro, espadas de plata, primeras figuras, señoritas ligeras de ropa y todo aquello que ustedes le quieran añadir. En fin, lo que desde este momento todos entendemos por una OPERA EGIPCIA.

Y así fue queridos lectores, ayer presenciamos una OPERA EGIPCIA como Dios manda, o como mandan los faraones, como ustedes prefieran. Ya desde hacía tiempo se presentía que iba a ocurrir algo grande, tal era la expectación despertada, una euforia que contagió incluso a la Bolsa, y al índice Tom Jones en su apertura con las mayores subidas de la historia. Desde primera hora comenzaron a llegar los aficionados al inigualable coso del Centro Cultural Blanquerna y fueron ocupando sus localidades. El ruedo estaba imponente, no faltaba un detalle, incluso la empresa había montado una interesante exposición para distraer a los aficionados mientras comenzaba el evento. Sería innumerable el mencionar a todas las personas y personalidades que abarrotaban los tendidos, incluido el palco presidencial, esta vez abarrotao. Por allí estaban los habituales Capa, Camorra, Espoleta, Bazan, Morateño, Sandoval y su elegante y bella señora, Chato de Ventas, Pirata Roberts, Manzanares, Fatigoso, Verderón, Cubanito, Secretario, y muchos otros, la columna vertebral de la afición geferemera. También destacadas personalidades del mundo de la cultura , la política y el espectáculo, y también una nutrida representación de todos los medios de comunicación. Y por supuesto la presencia de las bellas aficionadas que poblaban los tendidos, entre ellas la ya citada pareja de Sandoval y las bellas y encantadora mujeres de ambos diestros que ocupaban una barrera preferente muy cerquita del albero.

Cuando comenzó el paseillo los tendidos estaban a reventar, no cabía un alfiler, algo que notarían en la plaza de Las Ventas, donde no pasaron de una media entrada larga. Al ritmo de un pasodoble saltaron los diestros al ruedo, y permítanme amigos lectores que haga mención especial a la indumentaria de estos dos fenómenos. Si bien es cierto que el hábito no hace al monje, y también el hecho de que el torero no se hace si no que nace, no es menos cierto que un torero bien vestido es dos veces torero. ¿Que es eso de salir a lidiar una corrida con la misma ropa que se usa para llevar las a abrevar a las borregas?, o aparecer delante de la afición sin ni siquiera haberse afeitado. Ya esta bien señores aficionados de presentarse con traje campero a lidiar independientemente de la categoría del coso y los aficionados, un poquito de respeto, que muchos confunden el traje de luces con un traje lleno de lámparas, y no es lo mismo, ¿hasta donde vamos a llegar?. Como me decía hace poco un buen amigo sastre: “Se esta perdiendo España Florentino, se está perdiendo España”.

En consonancia con la categoría del ruedo y de la audiencia allí congregada, los diestros lucían unos bellos ternos que resaltaban aun más su torería y prestancia. El Zubi, que pese a su juvenil madurez conserva una excelente planta, lucía un elegante terno en perla, con camisola en agua de azahar y corbatín en purísima con lunares blancos, hecho un “pinsé” que dicen en su tierra. Y de Moncloveño que quieren que les cuente que ustedes no sepan, si a un buen traje lo colgamos en una buena percha ya se pueden imaginar el resultado. Como ya les comentamos en nuestra crónica anterior Moncloveño se estaba preparando a conciencia para su reaparición, con un rígido programa de entrenamientos diario, tanto en el gimnasio durante largas horas, como en el campo, respetando una dieta espartana diseñada por un nutricionista danés, de Blocönhorm concretamente, sin ingerir ni gota de alcohol, espirituosos u otros excitantes. Y el resultado saltaba a la vista, allí estaba Moncloveño con su estilizada y atlética silueta, sus ronaldeos abdominales que podrían haber servido de inspiración al mismísimo chocolatero Elgorriaga, su abundante cabellera rubia, su sonrisa perfecta, su tez afilada, su perfil griego,..., no nos extraña que este fenómeno aparezca un día si y otro también en la prensa del corazón y que se lo rifen las más bellas modelos y actrices. Vestía Moncloveño un elegante traje de luces azabache, con camisa surcada en marino y corbatín cobalto con bandas de purísima, que el observador avezado se daría cuenta que era la misma corbata que llevaba Mourinho en el Camp Nou, en ese día de infausto y triste recuerdo para el balompié patrio, que tanto apenó nuestros corazones. Esta claro que este diestro marca tendencia, hasta los personajes más importantes del fútbol internacional tratan de imitarle.
A la hora señalada suenan clarines y timbales y salta al ruedo Moncloveño que recibe al burel capote en mano, con un pase bajo, quebrando la embestida, un pase de castigo o de desprecio, que el diestro brinda a un gacetillero. Un vez templado el morlaco, el joven torero de la Cuesta de Areneros, se dirige a los medios dando la distancia precisa al toro para comenzar el toreo de capa, el toreo a la verónica. Si hay un pase que podamos identificar con el toreo de capa, un pase supremo con el capote, se trata de la verónica. En otras crónicas anteriores que pueden encontrar en este mismo blog ya hemos visto como el toreo se hunde en lo más profundo da la tradición y culturas españolas, y como se erige en heredero de ellas, los toros de Gerion, Gargoris y Habidis, Argantonio, el circo romano, los gladiadores, los cristianos. Si amigos lectores, los cristianos, porque el pase de la verónica debe su nombre a esa valiente y torera mujer, que compadeciéndose del sufrimiento de Jesucristo, del Maestro, enjugó el sudor de su rostro con su velo o capa, y el retrato del Maestro quedaría milagrosamente plasmado en el lienzo. Si me permiten el símil, con total respeto y sin ninguna irreverencia, ayer Moncloveño ejecutó unas artísticas e inigualables tandas de supremas verónicas que fueron trazando y componiendo artísticamente un fiel retrato del maestro, en este caso el maestro Zubi, por medio del cual los aficionados que abarrotaban los tendidos pudieron conocer la vida y andanzas de este coloso de la tauromaquia. Terminó Moncloveño su tanda en medio de una atronadora ovación que le dedicó un emocionado público puesto en pie, y tras saludar desde los medios cedió los trastos al diestro sevillano, que tras saludar al publico y agradecer a Moncloveño sus lances de recibo. Se dirigió muleta en mano y a pasito lento hacia el centro de la plaza.
El Zubi, llegó hasta el centro del albero, clavando las zapatillas en la misma boca de riego. Los que le contemplábamos desde los tendidos percibíamos en el lento caminar del maestro algo sobrenatural, con la mirada fija y perdida, como poseído por un extraño poder mágico, como si estuviera en trance. Yo no pude percatarme debido a la distancia a la que me encontraba, pero Moncloveño que estaba junto a él en el burladero y lo pudo comprobar, me comentó al final del festejo que tenía tan fija la mirada que parecía que los brillantes ojos se le iban a salir de las órbitas.

Y allí en el centro del ruedo con la mirada perdida en los tendidos, sin fijarse siquiera en el morlaco al que se debía de enfrentar, el Zubi se echó la muleta a la mano izquierda, a la de los billetes que diría nuestro añorado Joaquín Vidal, y comenzaría las tandas del toreo al natural. Así es amigos, si el pase por antonomasia con el capote es la verónica, con la muleta lo es el natural, tan natural que solo hacen falta la muleta, un toro que embista y el valor y arte del torero. Y así toreó el Zubi, al natural. Natural como es él, natural como lo es su conversación, sin engaños, sin trampas, por derecho.

Las primeras tandas de el Zubi fueron memorables, algo que los buenos aficionados recordarán todavía como si hubiera sido ayer dentro de muchos años. Como les decíamos se situó en el centro del platillo, y desde allí citó al toro de largo que se arrancó presto, ligando unas soberbias tandas de naturales sin rectificar la posición. El Zubi seguía mirando a los tendidos mientras lanceaba, no necesitaba mirar al toro, la faena estaba en su cabeza, era la lidia soñada durante tanto tiempo y que aguardan todos los buenos toreros, el Zubi sin haberla realizado nunca, se sabía esta faena de memoria. Tenía claro por donde embestiría el toro y el recorrido y la salida de este, donde debía situarlo para tras girarse sobre si mismo sin moverse del sitio, volver a citarle para encadenar otro magistral pase. En definitiva los tres principios básicos de la tauromaquia que ya plasmara Pepe Hillo en sus escritos: parar, templar y mandar.

Los soberbios pases de El Zubi calaron desde el primero en los tendidos, donde los espectadores asistían con asombro a tamaño espectáculo. Los pases de Zubi sabían a toreo antiguo, a toreo de verdad. Sus lances recordaban a las antiguas figuras, a Rafael el Gallo, al malogrado Sánchez Mejías, a Manolete, a los Bienvenidas, a Litri II, a Fortuna Chico, a Parrita, a Algabeño, a Valencia II, a Morateño, incluso recordaban a mujeres torero como Juanita Cruz o Conchita Cintrón, y a tantos otros. Sus pases nos trajeron el recuerdo de todas esas personas del mundo del toro que tuvieron que padecer aquel triste episodio. Estaba tan a gusto Zubi en el ruedo y era tanto lo que el maestro llevaba dentro y quería mostrar a los tendidos, que la faena se alargó una "miajilla". El diestro seguía con sus tandas, adornándose y gustándose, despachando también algún que otro derechazo. Desde el burladero Moncloveño con pícaro disimulo le advertía que abreviase, para evitar que llegasen los reglamentarios avisos de la presidencia que le impidieran culminar su faena. Sin embargo Zubi entregado como estaba, no hacía caso de las advertencias y continuaba con su faena y afortunadamente la presidencia fue condescendiente y Zubi pudo culminar esta memorable faena.
Era tanto el arte y la belleza desbordada en esta inolvidable y larguísima faena, que en los tendidos varios aficionados sufrieron lo que se conoce como el síndrome de Sthendal. Esta extraña dolencia que afecta a personas de una sensibilidad exquisita (como era el caso del escritor que le da nombre, que lo experimentó por primera vez visitando la Catedral de Florencia), que hace que estas personas ante tanta belleza y tanto arte sufran un desmayo. La tarde del gran evento pudimos contemplar algún que otro caso en el auditorio, aunque afortunadamente en todos los casos se solucionó el problema con la atronadora ovación del final de la lidia, que sacó a estos aficionados de su desmayo, sin que fuera necesaria la intervención del Samur.

El final de la faena no fue menos memorable que el comienzo de la misma, hay que ver cuantas orejas se han perdido por el mal manejo de la espada (que se lo digan a San Pedro), pero esto no le ocurriría a Zubi. Tras colocar al morlaco en suerte, realizó un tremendo volapié, marcando perfectamente los tiempos. Volapié que el maestro sevillano brindó a todas aquellas personas que habían tenido que padecer la guerra y sus efectos, a todas las víctimas de aquella tragedia.

Y el efecto fulminante de la estocada, produjo una no menos fulminante reacción en los tendidos, que rompieron en una atronadora ovación que se debió sentir incluso en la cámara acorazada del vecino Banco de España, mientras los aficionados pañuelos en mano pedían los máximos trofeos para ambos diestros que serían sacados a hombros por la puerta grande. Fue tal el éxito de este gran evento, que hasta la empresa propietaria del cosos del Centro Cultural Blanquerna, emocionada también, distribuyó generosamente cava catalán entre todos los asistentes.

Ayer visité a Lagartija, protagonista de nuestra última crónica como recordarán, para trasladarle la grata noticia del tremendo éxito. Me comentó que había estado unos días fastidiado con unos picores terribles en el omóplato, el derecho, que incluso le habían obligado a acudir al médico, aunque desde el lunes por la noche ya le habían desparecido. Se alegró muchísimo al enterarse, tanto que se tuvo que tomar un chato, un día es un día, y está deseando a recibir la filmación de la corrida para poderla contemplar. También quería visitarle para trasladarle una triste y dolorosa noticia que me comunicó Moncloveño al final del festejo y que también debería traslardarles a ustedes amigos lectores. Pero prefiero esperar a una crónica posterior para hacerlo sin empañar este momento. Ahora es el momento de recordar ese colosal éxito, es el momento de recordar a esos dos diestros charlando entre ellos caminando por la calle de Alcala, tras habar alcanzado ese monumental triunfo. Tras haber tocado la gloria. Tras ser los principales protagonistas de esta ÓPERA EGIPCIA.

Que suene el pasodoble.

Florentino Areneros
http://florentinoareneros.blogspot.com/

jueves, 13 de mayo de 2010

REPUBLICA, GUERRA CIVIL Y TOROS (Capítulo I)


CUANDO LA SANGRE CORRIO POR LAS CALLES Y LOS RUEDOS


Desde los primeros días de enero de 1931, andaba el Rey Alfonso XIII más que preocupado por las continuas revueltas callejeras y el aumento del republicanismo en toda España desde hacía mas de un año. En Barcelona, a mediados de enero, Campanys y  sus compañeros izaron la bandera republicana. Maciá, desde la Diputación, proclamó la República Catalana como Estado Integrante de la Federación Ibérica. Se corrió la voz por todo el país de que la única salida que tenía el Rey era el destierro. En el domicilio madrileño del doctor Marañón en la calle Serrano 43, se celebró el 14 de enero a las dos y cinco minutos de la tarde, la histórica entrevista del conde de Romanones con don Niceto Alcalá Zamora que puso una condición para que no hubiera derramamiento de sangre en España: “Que el Rey salga de España y emprenda viaje antes de que se ponga el sol”. El Rey fue informado de la propuesta de don Niceto, rodeado de militares leales al trono y dispuestos a tomar las armas, dijo con voz serena y grave: “No quiero resistir. Por mí no se verterá ni una gota de sangre. Si el bienestar de España exige que me vaya, lo haré sin vacilaciones.  Resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil”. Aquel 14 de abril a las ocho de la tarde Alfonso XIII marcha por carretera durante ocho horas hasta Cartagena donde embarcará rumbo a Francia. Se marcha ligero de equipaje: un crucifijo y una bandera española plegada en la maleta. En las calles de Madrid el entusiasmo y el alboroto son indescriptibles. Se produce un intento de asalto al Palacio Real, donde la reina y sus hijos esperan el momento de salir de España. Las masas cantaban La Marsellesa y el Himno de Riego. Los guardias de las garitas se ven desbordados y la seguridad de la familia real corre peligro, tanto, que un escuadrón de la Guardia Real se dispuso a cargar contra los manifestantes, hasta que un parlamentario del pueblo convenció a las masas enfurecidas a renunciar al asalto. 

Ahí comenzó la República, una época llena de convulsiones y tensiones políticas que unos años más tarde desembocarían en la guerra civil. Transcurre entre los años 1930 a 1940. Los dos toreros más representativos de esta época fueron Domingo Ortega y Manolo Bienvenida. El toro cuatreño de Joselito y Belmonte va hacia arriba en edad y trapío para neutralizar así la muralla de algodón y guata con que se ha protegido al caballo. Como dato significativo recordar que la Plaza Monumental de Madrid se inauguró el año 1931 en una conmemoración más del advenimiento de la República. Se volvió a reinaugurar en 1934 a “beneficio de los obreros parados”. Las dos inauguraciones tuvieron mucho que ver con los acontecimientos políticos del país. Toros y política van a vivir su más estrecho maridaje. Estamos ya metidos de lleno en el ambiente enrarecido del país con una clara e inmediata proyección  sobre el espectáculo más español: los toros.


En esta corta etapa de la II República vemos claramente tres breves períodos: el advenimiento de esta, el acceso al poder de los lerrouxistas y cedistas en 1934 y el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, acabando en 1940 con la proclamación del régimen de Franco. Si la primera etapa estuvo presidida por la efervescencia de la proclamación sin una influencia específica sobre el espectáculo taurino, las otras dos etapas, por el contrario le afectaron directamente con mayor o menor intensidad según el devenir de los sucesos. El intenso malestar en la calle llegaba a los lugares más insospechados de la sociedad española. La profunda división de la sociedad española se reflejaba  ya en las plazas de toros de una manera más que evidente. Por ejemplo el 29 de septiembre de 1935, había ya demasiada tensión política. Aquel día a Curro Caro se le concedieron dos orejas y el rabo, Nicanor Villalta que alternaba con Curro brindó su toro a la sombra y Fernando Domínguez, al sol. El público consideró que ambos brindis tenían alguna relación con los que ocupaban esas localidades, como si unos fueran de derechas y otros de izquierdas. Es verdad que siempre tuvieron más valor los pañuelos de “sombra” que los de “sol”.
¿Qué toreros eran los que en aquel 1931, año de una incipiente y deseada República, triunfaban en España?. Pues fíjense ustedes que en la inauguración de Las Ventas hicieron el paseíllo Diego Mezquieran “Fortuna”, Marcial Lalanda, Nicanor Villalta, Fausto Barajas, Luis Fuentes Bejarano, Vicente Barrera , Armillita Chico y Manolo Bienvenida. Presidió don Pedro Rico asesorado por los ex matadores Rafael Guerra “Guerrita”, Antonio Fuentes, Guerrito, Bombita, Machaquito, Vicente Pastor, Bienvenida “el Papa Negro” y Serafín Vigiola “Torquito”. Los primeros en escalafón al terminar la temporada de 1931 son: Domingo Ortega, con 93 corridas toreadas; Manolo Bienvenida con 84; Vicente Barrera con 70 y Marcial Lalanda con 68. En una discreta segunda fila están: Vicente Barrera, Cagancho, los mexicanos Jesús Solórzano y Armillita Chico. Apretando desde abajo viene Pepe Bienvenida.
 En los últimos  meses de 1931 crece la delincuencia callejera en todo el país. Así como los plantes de presos en las cárceles, las agresiones a sacerdotes y personas de orden. Se declara el Comunismo Libertario en la provincia de Badajoz, en Castilblanco concretamente, donde fueron asesinados cuatro Guardias Civiles en una emboscada a manos de las turbas  armadas de hoces, cuchillos y garrotes, siendo rematados con saña por hombres y mujeres del pueblo. Es el año en que empieza a sonar en la política Margarita Nelken Mausberger que sólo iba a las plazas de toros a dar mítines políticos. La Fiesta le importaba poco, lo mismo que a don Manuel Azaña, que decía en sus Memorias que los toros le “aburrían solemnemente”. La  Nelken  junto a Victoria Kent y Clara Campoamor fueron tremendas feministas y las primeras mujeres diputadas en las Cortes de la República, cuya Constitución aprobada el 1 de diciembre de 1931 permitiría por primera vez en España el sufragio universal para las mujeres.
Trascurre el tiempo y las tensiones políticas van en aumento mientras que los toreros van a su son, que es torear entre tumultos y tensiones. El 10 de agosto de 1932 tiene lugar la sublevación (fracasada por cierto) del general Sanjurjo que se proclama Capitán General de Sevilla. La sublevación agosteña triunfa en Sevilla, pero no prospera en el resto de España. El general Sanjurjo acepta  muy sereno, los hechos consumados, pero comienza a preparar la sublevación siguiente, que Franco, entre otros, le recomienda dejar para un momento más apropiado.   El 2 de septiembre, el presidente de la República, don Niceto Alcalá Zamora inaugura la nueva plaza de toros de su ciudad natal Priego de Córdoba, con un mano a mano entre las dos máximas figuras del momento: Domingo Ortega y Manolo Bienvenida (la plaza vieja se inauguró el 7 de agosto de 1892, con un mano a mano entre Lagartijo y Rafael Bejarano “Torerito”).  Son los años en que el genial artista Carlos Ruano Llopis instaura su modelo de cartel taurino con tal arraigo que llegará hasta la actualidad intacto. Tienen lugar los sangrientos sucesos de Arnedo, en la Rioja. El separatismo se extiende como mancha de aceite por Cataluña, Vascongadas y Galicia. En las manifestaciones se gritaba ya con claridad:”¡Muera España”! . El empresario don Eduardo Pagés, gerente de la Plaza  de Madrid ya tiene amarrados los contratos de Domingo Ortega, Manolo Bienvenida, Vicente Barrera y Marcial Lalanda, los cuatro puntales en que se sustentaba la Fiesta. Pagés anuncia la presentación del mexicano Lorenzo Garza que goza en aquellos días de un gran cartel.
En el año 1933 don Manuel Azaña asiste el 13 de junio a la corrida de la Prensa, con un cartel compuesto por los rejoneadores Antonio Cañero y Joselito El Algabeño. A pie lidian Ortega y Armillita en mano a mano seis astados de doña Carmen de Federico. Azaña se marcha a mitad del espectáculo. Aquel día escribe en su diario: Por la tarde he ido a los toros: Corrida de la Prensa. Hacía mucho tiempo que no iba a la plaza. He comprobado que los toros no me gustan, ni siquiera me entretienen. Antes de acabarse la corrida, me marché al Congreso”... En todo caso, 1933 comenzó mal. El 11 de enero la CNT convoca una huelga general salvaje. Algunos pueblos la llevaron hasta sus últimas consecuencias declarando el Comunismo Libertario, como es el caso de la aldea gaditana de Casas Viejas, cuyos episodios sangrientos han pasado a la historia de España como una mancha imborrable, tanto que hubo que cambiarle el nombre a la localidad y llamarle Benalup de Sidonia. Con un total de 234 corridas de toros se dieron por contentos los españoles de 1933. Para el recuerdo quedan las tardes brillantes de la competencia, mano a mano, entre Manolo y Pepe Bienvenida. A su vez se celebraron 730 novilladas, lo que da idea de la vitalidad de la afición en toda España en tiempos de la República.
El 3 de septiembre cae el tercer gobierno de Azaña, debido a la crisis económica, el auge del anarcosindicalismo, la violencia social y el descontento tanto en las izquierdas como en las derechas, sin olvidar algo muy importante el aborrecimiento recíproco que se profesaban don Niceto y don Manuel, presidente y primer ministro respectivamente. El 2 de septiembre Lerroux forma un nuevo gobierno integrado por seis partidos políticos. El 29 de octubre de 1933 en el teatro madrileño de la Comedia, José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española. Ernesto Hemingway publica “Muerte en la tarde” y Juan Belmonte se encarga unos trajes de luces para reaparecer y participa este año en 34 corridas. Regresa a España, después de estar cinco años viajando por América Rafael El Gallo. Su llegada sirve para neutralizar las diferencias políticas en Madrid, donde reaparece el 3 de mayo: en la plaza se lió un fuerte escándalo pues el Divino Calvo no pudo estar peor. La afición decía que estaba acabado, pero nada mas lejos de la realidad. El Gallo la lía en Sevilla, en Valencia y en Granada, aunque en Córdoba... volvió a dar la “espantá”. Por estos meses muere en Sierra Morena, cercado por las fuerzas del orden, el último y famoso bandido Juan Mingoya Gallardo, de apodo “Pasos Largos”. En numerosas plazas españolas deslumbra por su técnica, su garbo, valor y arte la torera madrileña Juanita Cruz, la mejor y más profesional de todas las toreras.
 
El año 1934 estuvo marcado por la cantidad de sangre que se vertió en las calles de España y por la sangre vertida también en los ruedos por los toreros. En Zaragoza unos pistoleros de izquierdas matan al estudiante del S.E.U. Manuel Baselga. En Madrid un mes mas tarde muere asesinado el estudiante de Medicina y afiliado a Falange, Matías Montero. En el mes de octubre ocurre la famosa “Revolución de Asturias” que para muchos españoles fue el verdadero inicio de la guerra civil. El recuento de víctimas en las 26 provincias y en Asturias alcanzó los 1.400 muertos. En los ruedos también corre la sangre a raudales: muchas cogidas graves y algunas mortales. En Madrid la del novillero Ricardo Torres, la de Valerito II en Toledo. En Almería cae José López Iguiño, Manuel Pérez “Vito” (hijo), Manuel Franco y Manuel Villasancho. También heridos de gravedad el matador Antonio García “Maravilla” y los novilleros Daniel Obón Laporta y Basilio Martínez “Niño de Valencia”. De todos los percances ocurridos en las plazas de toros, el más sentido, por famoso y literario, fue el ocurrido en Manzanares el 11 de agosto al mítico Ignacio Sánchez Mejías, que había reaparecido el 15 de julio en Cádiz, más viejo, más calvo y más arrogante, torero y valiente que nunca. Aquella que lidió el 11 de agosto fue su última corrida de toros: el toro Granadino, de Ayala origen Melgarejo, negro bragao y  bizco del pitón derecho, le segó la vida. Aquel día alternaban con él Alfredo Corrochano y el maestro mexicano Armillita, que quedaron consternados por la muerte del sevillano.Ç


En 1935 ocurren dos hechos relacionados con la Fiesta que anunciaban la gran convulsión social que se avecinaba. Fueron protagonizados por Victoriano Roger Serrano “Valencia II”, en Madrid y a José García “el Algabeño” en Málaga, toreros ambos marchosos y simpáticos morirían violentamente años mas tarde recién empezada la guerra civil y no precisamente en los ruedos. A Valencia II le ocurrió que tuvo un percance con un taxista de Madrid, seguramente por algunas palabras habidas entre los dos por alguna diferencia de criterio durante el servicio de transporte que le daba el taxista.  El torero no dio mas importancia al hecho, pero el taxista dio parte del hecho a sus compañeros del gremio y buscaron la oportunidad para declararle el boicot al “señorito torero” como lo llamaron en las octavillas lanzadas por todo Madrid. La oportunidad vino en su primera actuación en la capital de España, pues los taxistas declararon una huelga de brazos caídos la tarde en que Victoriano actuaba. El público recibió al torero en la plaza con una cerrada ovación  que se repitió varias veces a lo largo de la lidia, actitud que emocionó al torero y que agradeció con lágrimas en los ojos a los aficionados. A partir de la huelga de los taxistas, las izquierdas le consideraron ya un enemigo del pueblo, a él que era hijo de  un modestísimo banderillero valenciano.
El otro caso fue el de José García “el Algabeño”, nacido de buena cuna había tenido, como patrono que era, enfrentamientos con los líderes  obreristas del campo. Aquello le proporcionó una gran animadversión de ácratas y socialistas, que al no atreverse a agredirle en su tierra Sevilla, lo hicieron en Málaga, cuando la tarde del 11 de marzo el rejoneador regresaba de la Malagueta al hotel y en el barrio de la Caleta, Pepe “el Algabeño” cayó abatido a tiros de pistola con graves heridas que tardaron en curar. Este atentado tuvo una repercusión gravísima en la sociedad española  que veía como ya no se respetaba ni a los toreros. El innegable acento político que presidía la temporada se vio agravado por el pleito de los criadores de toros, agudizado con el fracaso de la libre contratación ganaderil autorizada poco antes de ser modificado en este sentido  el Reglamento entonces vigente. El pleito entre ganaderos y empresarios no se solucionaría hasta 1939, cuando la cabaña estaba totalmente esquilmada por la guerra y la hambruna. Otro problema que se suscitó en este año fue el pleito con los toreros mexicanos (se llamó “el pleito mejicano”), que ponía cortapisas al número de diestros aztecas  que podían torear en España cada temporada. Los diestros aztecas, para torear tenían que presentar sus cartas de trabajo. Ante esta situación, México reaccionó pagando a España con la misma moneda.
La República y los españoles de orden sufren en 1935 por culpa del pistolerismo y sus consecuencias. La inseguridad ciudadana y los crímenes se multiplican. Todo el mundo se hacía la misma pregunta: ¿Quién manda aquí? Domingo Ortega es en este año el “número uno”, a pesar del grave percance de Salamanca el 13 de septiembre, que le hizo torear ese año sólo 56 tardes. Manolo Bienvenida está en la cumbre de su carrera. Ha toreado 64 tardes, siempre en las principales plazas: arte sevillano a raudales, gracia, gallardía, variedad de repertorio, seguro lidiador en los tres tercios. Es insuperable con las banderillas,  mientras lo permitía su hermano Pepe. Vicente Barrera entristece a los aficionados anunciando su retirada, mientras Marcial Lalanda ha toreado 43 tardes. Su actitud en los ruedos es, como en la política, conservadora. Victoriano de la Serna está en la mitad del escalafón. Juan Belmonte está por encima del bien y del mal. Todos lo respetan, hasta los anarcosindicalistas, pues todo su patrimonio lo sacó de la nada jugándose la vida. Juan resume en una pieza lo clásico, lo romántico y la libertad creativa del artista. En Castellón Rafael El Gallo doctora al mexicano El Soldado y en Valencia toma la alternativa Luis Díaz “Madrileñito” de manos de  José Roger “Valencia II”. Entre los novilleros destacan los jóvenes Juanito Belmonte Campoy y José Ignacio Sánchez Mejías. También suena Rafael Ortega Gómez Gallito, sobrino de los Gallo
Así llegamos a 1936: la guerra civil se huele en el ambiente y además es inevitable. En los primeros meses del año los hermanos Bienvenida se entrenan en el campo en Salamanca, en la finca de Alipio Pérez Tabernero y Sanchón, que años mas tarde sería fusilado. Allí se enteran del triunfo electoral del Frente Popular.  En las ciudades y en las fincas rurales, los agitadores y los agitados hervían de ganas por destruir propiedades, quemar edificios y matar personas. En todos los corrillos de bares, tertulias y reboticas de toda España se hablaba de guerra civil en ciernes. Ahora ya parecía inminente. Era un caballo desbocado que ya no había quien lo pudiese parar.
(Continúa mañana)
 

 




 


lunes, 10 de mayo de 2010

HISTORIA DE LA PRENSA TAURINA DESDE FINALES DEL XVIII A NUESTROS DIAS (Capítulo VII y último)


INTERNET Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS CAMBIA LOS TIEMPOS EN LA CRITICA TAURINA

Por El Zubi
Dentro de la prensa escrita, además de estar muy cuidadas las secciones taurinas de todos los periódicos nacionales, regionales y locales hay que destacar en buen hace de las revistas 6 TOROS 6 y la revista APLAUSO  que son las dos únicas publicaciones semanales que en la actualidad hay en España. Como revistas locales subrayar  la inmensa calidad de la revista de actualidad taurina en la provincia de Córdoba LA MONTERA que tan magistralmente dirige el inmenso periodista taurino cordobés Ladislao Rodríguez Galán “LADIS”. Una revista hecha sólo por el afán de unos buenos amigos llevados por una gran afición y alentados por su capitán, LADIS, que nos envenenó hace 14 años a todos cuantos hacemos esta publicación.
Los últimos años de la década de los setenta y comienzos de los ochenta son muy cercanos ya a nosotros y por tanto difíciles de valorar aunque intentaremos hacer una aproximación. Son años en los que la Televisión ha tenido un peso decisivo con sus nuevos lenguajes informativos: retransmisiones  en directo y crítica taurina con  imágenes incluso “ralentizadas” en las que se recogen los mejores lances de los toreros o los momentos más dramáticos de este mágico espectáculo. Dentro de este medió destacan el “maestro” Matías Prats ya citado anteriormente, siempre minucioso, documentado, lírico, narrativo, inmejorable. Es preciso destacar también, el buen hacer y los conocimientos de la Fiesta del crítico Joaquín Jesús Gordillo, que durante unos años hizo muy dignamente la crítica taurina en Canal Sur Televisión. Después le suceden allí Juan Belmonte, Carmen Elías,  Emilio Parejo, y  Enrique Moreno responsable del programa “Toros para todos” que emite en la actualidad las noticias taurinas en la emisora andaluza y que retransmite las corridas de toros por el canal autonómico teniendo como comentarista y compañero al maestro Ruiz Miguel.
 No obstante, al hablar de Televisión hay que tener muy en cuenta a Mariví Romero, una pionera en este menester. La primera mujer en atreverse (o a la que dejaron por ser hija del maestro Emilio Romero) a hacer crítica taurina de verdad, pues consiguió lo que ninguna mujer había hecho aún en la historia del periodismo taurino, que es ser mujer y ser respetada y considerada dentro del mundo taurino. Durante doce años dirigió el único espacio televisivo dedicado a los toros “Revista de Toros” en TVE, en una época en la que las mujeres tenían todavía poca presencia en la dirección de grandes empresas en este país. Envidiada y criticada se ha mantenido siempre fiel a una línea dura, crítica y exigente, pero sincera, honesta y directa. Después de TVE, Mariví Romero trabajó en el periódico Ya;  pasó a la radio como crítica taurina en la COPE y más tarde a la red de emisoras Rato, llamada en la actualidad Onda Cero. En TVE le sucede Fernando Fernández Román, que en la actualidad ejerce la crítica taurina en el Canal autonómico de Madrid Telemadrid.
En el programa de TVE  que dirigía Mariví Romero “Revista de Toros”, trabajaba como redactor un joven periodista que con los años se ha convertido en  una auténtica institución en este oficio: Manolo Molés,  que introdujo un nuevo lenguaje televisivo en las retransmisiones taurinas en Canal Plus. Un nuevo concepto de realización en las imágenes que en su día (años noventa) sentó cátedra, basado en la riqueza de las retransmisiones, en las que mezcló el rigor y el detalle con el buen gusto y la estética. En sus retransmisiones las cámaras de televisión de multiplicaron dentro de las plazas de toros, colocadas en los rincones más insospechados del ruedo, con la intención de  que los espectadores  desde sus casas,  tuvieran la sensación de estar dentro de la plaza de toros sin perderse un detalle. Introdujo los “previos” de media hora de duración antes de las corridas, en los que el espectador queda documentado sobradamente de todo lo que debe de saber sobre la corrida de toros que va a ver. Creó así un nuevo estilo que ha sido adoptado por otras emisoras de televisión y que es el que ahora se estila. Así mismo creó la figura de comentarista acompañante del locutor, un puesto que viene a ocupar normalmente algún torero de renombre ya retirado En la actualidad Manolo Molés es el crítico taurino de la Cadena SER y de Canal Plus. Admirador incondicional del arte de Antoñete, ejerce con maestría y amplios conocimientos el oficio de crítico taurino, una actividad a la que dedica toda su vida, por el inmenso amor  que siente por la Fiesta de los Toros.
Hemos dicho al principio de este trabajo, que en los últimos años del siglo XX  la revolución informática transforma los medios de comunicación hablados, escritos y televisivos, y con los adelantos tecnológicos dentro de este mundo de la informática surgen los periódicos taurinos en Internet. Periódicos taurinos digitales colgados en la red, con información de actualidad taurina mundial. Estos nuevos medios de comunicación cada día cuentan con más adeptos, pues permiten además la “comunicación interactiva”  con sus lectores a través de los “chat” o tertulias electrónicas abiertas al público. Se consigue así completar a la perfección el antiguo concepto del “efecto boomerang” de la comunicación “circular”, con noticias de ida y vuelta entre el emisor que la lanza el mensaje y el receptor que lo recibe y lo devuelve transformado con su opinión. En este soporte “virtual” del siglo XXI, contamos en nuestro país con varios periódicos ya muy consolidados como: portaltaurino.com, burladero.com y mundotoro.com, y el “buscador” como toros.com, por citar los más importantes. En este aspecto se ha abierto un mundo nuevo en lo referente a lo taurino: el mundo de los blogs que llenan la blogosfera. En ese referente se encuentra este blog “Larga  cordobesa”, que, humildemente, desde el mes de noviembre de 2009 está sentando las bases de la historia de la tauromaquia. Otros importante son Córdoba taurina, Mano a mano, Patio de Cuadrillas, Malaka Taurina, El Toro de la Jota, Toros en la Maestranza y otros muchos mas imposible de enumerar aquí.
El tiempo ha corrido a velocidad de vértigo y todos los periodistas  hemos tenido que adaptarnos a las nuevas tecnologías con el nuevo siglo. Lejos quedaron las máquinas de escribir (aquellas Olivetti M40 negras tan entrañables, duras y ruidosas), las plumas,  los bolígrafos y los cuaderno negros con gomilla, con que los viejos redactores plasmaban sus crónicas taurinas, cuando  después de las corridas de toros volvían a las redacciones de sus periódicos o revistas, celosos de lo que habían visto y vivido en la plaza, para escribirlo y contarlo al público al día siguiente. Hoy en día las redacciones de los periódicos, de las emisoras de radio y televisión están en las mismas plazas de toros, en sus tendidos, en sus barreras y contrabarreras, desde donde se dan las crónicas en el momento justo en que los toreros se juegan la vida delante de un toro.

domingo, 9 de mayo de 2010

HISTORIA DE LA PRENSA TAURINA DESDE FINALES DEL XVIII A NUESTROS DIAS (Capítulo VI)


LA RADIO Y LA TELEVISION CREAN UN NUEVO LENGUAJE INFORMATIVO

Por El Zubi
Hacia el año 1947 la radio comienza a dar sus primeros balbuceos como nuevo medio de comunicación e información taurina. En pocos años adquirirá una importancia extraordinaria, añadiéndose a la inmediatez de la radio la fuerza pragmática de la televisión, con las retransmisiones en directo y sus programas taurinos monográficos. Se introduce  pues un nuevo elemento en la historia del periodismo taurino, que son los juicios valorativos y opiniones críticas en el momento en que se producen los hechos con las retransmisiones en directo tanto por radio como televisión. Hacia los años sesenta, a la onda media, onda corta y larga en la radio, se incorpora la Frecuencia Modulada (FM) con sonido estereofónico con una calidad sonora extraordinaria, que vendrá con el tiempo a hacerse la dueña de la banda en las emisoras convencionales, dejando en la marginación las emisiones en onda media y corta.
En Televisión los años corren también progresivamente para el medio, no sólo se incorpora el color en las emisiones, sino que las emisiones en digital y satélite vienen a sustituir a la señal analógica, con una calidad de definición de imagen insospechada sólo unos pocos años antes. Para rizar el rizo, veremos además como a finales del siglo XX  se incorporan nuevas tecnologías informáticas a los medios de comunicación. Los periodistas pueden ya escribir en un ordenador portátil la crónica de unos hechos segundos después de que estos ocurran y transmitirla desde la misma plaza de toros en milésimas de segundos a sus emisoras de radio, televisión o redacción de periódico a través del correo electrónico, ya sea a través de su propia wi-fi o con teléfonos móviles vía satélite. Con la llegada del ordenador personal y las nuevas tecnologías informáticas, surgen nuevos medios informativos a través de Internet: periódicos digitales de información general, paralelos a los editados en papel, que cada día cuentan con más adeptos, y que como es natural se van a especializar también en la temática taurina. Surgen así en nuestro país varios “Periódicos Digitales Taurinos” muy visitados que más adelante citaremos. Si  “Don Modesto”, “Dulzuras” o “Sobaquillo” y demás cronistas taurinos de finales del siglo XIX y principios del XX levantaran la cabeza,  se morirían de nuevo del vértigo e impacto que percibirían, como si de un relato de Julio Verne se tratara.   
 Pero empecemos por el principio. Cuenta “Clarito” (César Jalón) en sus  “Memorias”, que el periodismo taurino radiofónico se inició con el gaditano Salvador Rapallo alías “Taleguilla”, primer locutor especializado. Le sucedió el periodista citado en el capítulo anterior “Curro Meloja” y Antonio García-Ramos de Radio Nacional de España y Televisión Española, que nacido en Huelva fue también crítico taurino del periódico local Odiel y corresponsal de El Ruedo.
Otros periodistas taurinos de la época fueron Rafael Campos de España que se prodigó en Radio Nacional de España y en Televisión Española. Manuel Lozano Sevilla que escribió durante muchos años en La Vanguardia. Su voz estaba llena de elocuencia en RNE. Fue el primer crítico taurino que apareció en las pantallas de TVE en aquella su primera época, una televisión aun incipiente y sin medios que emitía en blanco y negro, con muy mala definición de imagen y que llegaba a muy pocas casas en España y con alguna dificultad en sus emisiones.
No podemos olvidar al prestigioso periodista José Luis Sánchez Garrido que firmó sus crónicas como “Jose Luis de Córdoba”, el  cual estuvo como cronista taurino en el Diario “Córdoba” más cuarenta años, simultaneando además las corresponsalías del semanario El Ruedo y de la Agencia EFE, durante el mismo tiempo. “José Luis de Córdoba” fue además, el prototipo de periodista-todo-terreno, pues compaginó la crítica taurina con la información general.  Este insigne periodista llegó a ser el decano de los críticos taurinos hasta que murió en la década del 2000. Estuvo con 92 años, colaborando semanalmente en las páginas del Diario Córdoba, analizando el mundo de los toros con una objetividad ejemplarizante. Su carrera profesional como crítico taurino se dilató durante setenta y cinco años.  Hay que hacer mención especial a aquel pionero de la prensa taurina cordobesa, Tarik del Imperio y a su revista El Califa, que sentó un importante precedente en la prensa taurina local cordobesa. Otro gran profesional de la prensa gráfica taurina fue “Ladis padre”, Ladislao Rodríguez Benítez, que dejó reflejada la historia de la tauromaquia cordobesa del siglo XX. Su Hijo Ladislao Rodríguez Galán “Ladis” , ha sido el continuador de esta dinastía de grandes reporteros gráficos donde debemos de que incluir a Framar y a Ricardo.  
El gran “monstruo” de la radio y de la televisión en está época y hasta nuestros días  fue, es y será siempre Matías Prats Cañete, cordobés de Villa del Río. Un hombre de extraordinaria plástica verbal llena de brillos y expresión. Profesional irrepetible, dotado con un don especial para la comunicación y la narración, siempre muy documentado, que a pesar de su avanzada edad siguió hasta su muerte ilusionado como un principiante por este maravilloso oficio que ha sido su propia vida. Un espejo  donde mirarnos para todos los periodistas que ejercemos diariamente con ilusión y honradez este, a veces, complicado oficio. La voz de Matías Prats era sinónimo de objetividad, calidad, solidez y honradez profesional. Un lujo para los aficionados a la Fiesta y al deporte, que hemos disfrutado hasta el éxtasis con sus extraordinarias e inolvidables retransmisiones. Otros periodistas radiofónicos de estos años que tratamos son: José Antonio del Moral, García-Muñoz Bermejo, Antonio de Olano, Luque del Pino alias “Curro Fetén”, Meléndez Inchausti alias “Pepe-Hillo”.
Entre las décadas de los sesenta a la de los ochenta aparece una gran hornada de extraordinarios críticos taurinos en prensa escrita en Madrid que harán historia: Alfonso Navalón, Vicente Zabala, Carlos de Rojas y Joaquín Vidal Vizcaíno.
Alfonso Navalón fue crítico taurino de Informaciones y Pueblo, colaborador de El Ruedo, luchó por la regeneración, la limpieza y la honradez en la crítica taurina. Nacido en Huelva tuvo un éxito brillante. Siempre estuvo  en primera línea de la crítica.
Vicente Zabala, crítico taurino en un principio de El Alcázar y Nuevo Diario. Sucedió a Antonio Díaz Cañabate en la cátedra de ABC. Cronista objetivo, minucioso y sobrio de gran dignidad, se convirtió en un vigilante obsesivo de la Fiesta. Por desgracia nos dejó hace pocos años al estrellarse el avión en el que viajaba hacia Cali, cuando iba a cubrir informativamente la feria taurina de esta ciudad colombiana. Su muerte fue un fuerte mazazo para la afición y para la profesión periodística española e hispanoamericana. Le sucedió en esta importante sección de ABC su hijo del mismo nombre, Vicente Zabala, que de “tal palo tal astilla” pues ejerce la crítica taurina con la misma brillantez y maestría que su añorado padre.
Joaquín Vidal Vizcaíno, santanderino que comenzó su carrera como crítico en el diario bilbaíno Hierro pasando después a Pueblo e Informaciones, para ser finalmente el titular taurino indiscutible en El País hasta que a principios de abril del 2002 murió. En este periódico nacional sentó cátedra definitiva erigiéndose en el modelo a seguir por los nuevos críticos taurinos de la actualidad. Defensor del toreo en su plenitud máxima, exigente e insobornable, tuvo un estilo certero y un punzante sentido del humor, con una dialéctica prácticamente invulnerable, personal, convincente y de una valerosa objetividad. Crítico coherente y mesurado fue un testimonio irremplazable del toreo de nuestros días, pues puso el dedo en la llaga de los males que aquejan a la Fiesta en la actualidad. Con Joaquín Vidal se renovó sin duda la crítica taurina como género periodístico al que dignificó con su inmensa calidad literaria y personalidad. Tuvo siempre un lugar especial en su corazón para el toreo de verdad y  de arte de Curro Romero y Rafael de Paula, dos toreros a los que sin conocerlos personalmente, dedicó crónicas preciosas y emocionantes. Pero tuvo también ojos para ver a los toreros modestos a los que siempre ponderó y valoró. Con su muerte se fue un gran maestro del periodismo taurino, dejándonos en la orfandad a muchos aficionados que seguíamos día a día con fruición todas sus maravillosas crónicas. Su ausencia ha dejado un hueco en esta profesión difícil de ocupar por nadie. 
(Continúa mañana)

sábado, 8 de mayo de 2010

HISTORIA DE LA PRENSA TAURINA DESDE FINALES DEL XVIII A NUESTROS DIAS (Capítulo V)


LA NUEVA CRITICA TAURINA DESPUES DE LA GUERRA CIVIL: “LOS AÑOS DE “DÍGAME” Y “EL RUEDO”


Por El Zubi
Al término de la Guerra Civil, la cabaña de ganadería brava había quedado muy dañada, pues desaparecieron más de treinta de las mayores ganaderías de toros, que venían soportando desde hacía años el peso de la Fiesta. El resultado de esta realidad es que hasta los años sesenta no se consigue un equilibrio zootécnico ni una normalidad en la producción ganadera de reses bravas, pero ya con un toro nuevo, con menos fuerza y bravura que se cae continuamente, y con el “afeitado de los cuernos” casi institucionalizado, hecho este ante el que la Administración venía haciendo la vista gorda desde 1940. Sin embargo esta crisis en la calidad ganadera coincide con la reanimación de la afición a los toros. España era un país triste y pobre, a causa de las muertes y destrucción de una guerra, y el público harto de tanto espanto y desgracias, estaba ansioso de espectáculos y diversión. La gente se volcaba en las Plazas de toros, pues el aislamiento de España tras  la II Guerra Mundial (España se cerró en sí misma), hizo que ni siquiera llegaran aquí  los últimos estrenos del cinematógrafo, por lo que las corridas de toros eran el único espectáculo al que los españoles podían acceder, ya que el fútbol era en aquellos años un espectáculo de masas aun incipiente. Había que dar toros como sea, pero el problema estaba en que eran pequeños, sin edad,  sin la fuerza y la bravura de los de antes de la contienda civil. Los públicos se volvieron menos exigentes, y el arte y plasticidad de toreros como Pepe Luis Vázquez y Manolete colmaban las ilusiones de la afición. La Administración abrió la mano y fue menos exigente que antes, con lo que las consecuencias fueron muy notables hasta al menos 1969 en que se retocó la legislación en lo referente a la “presencia del toro”. Otro factor sociológico irrumpe en la sociedad española a finales de los años 60 y afectará de manera negativa directamente a la fiesta: la llegada del turismo en masa. Había que dar espectáculos para los turistas en las zonas turísticas (costa de Cataluña y de Andalucía). Si no había plazas había que construirlas, y la máquina de hacer dinero se puso en marcha a costa de lo que fuera.
En este estado de cosas apareció en escena una gran revista taurina que hará historia. Me refiero a Dígame, un semanario fundado y dirigido por Ricardo García “K-Hito”, escritor, periodista y dibujante cómico. Un hombre que convertía en oro todo cuanto tocaba. Andaluz, natural de Villanueva del Arzobispo (Jaén), fue genial maestro del epíteto elogioso, dibujante, revistero y humorista de fácil ingenio. Él fue quien calificó de “monstruo” a Manolete, apelativo que ha quedado inmortalizado para siempre al referirse al torero y Califa de Córdoba.
“K-Hito” mantuvo como crítico taurino  actitudes diferentes a lo largo de su carrera, Primero benevolente y después intransigente, duro y clásico a la antigua, para volver por último a la tolerancia y el buen humor. No obstante hay que señalar que “K-Hito” aportó mucha fuerza a la Fiesta a la que amó con toda su alma. Como “manoletista” empedernido que era, escribió el famoso ensayo Manolete ya se ha muerto. Muerto está que yo lo vi, que obtuvo un rotundo éxito entre los lectores y aficionados. Durante muchos años dirigió magistralmente Dígame, sin duda la mejor revista de toros de esta etapa y por la que pasaron las mejores firmas y colaboraciones del país. Era un hombre tan genial, variado, creativo  y pintoresco que le diseñó a la inolvidable torera madrileña Juanita Cruz, a la que tanto animó, el traje de luces con falda-pantalón con que debutó en Las Ventas de Madrid el 2 de abril de 1936 y con el que triunfó de manera arrolladora. Fue “K-Hito” un escritor pintoresco, coloreado y rebosante de generosa vitalidad. Su paso por esta vida fue un verdadero regalo para la Fiesta de los toros.
En estos años de posguerra surgen varias firmas taurinas que para ser justos,  conviene reseñar. Se trata de José Mª del Rey Caballero “Selipe”, sevillano que comenzó dirigiendo la sección taurina de la revista madrileña Semana. Estuvo en La Hoja del Lunes y un tiempo en ABC, aunque la mayor parte de su vida la pasó como crítico taurino del diario Ya. El granadino Celestino Espinosa firmaba con el seudónimo de “R. Capdevila” en el diario Arriba y fue un excelente escritor taurino, muy crítico, elegante, fluido y conciso, defensor acérrimo del principal elemento de la Fiesta: el toro. Fue sin duda un crítico de rica prosa y léxico florido.
En estos años difíciles de la historia de España, surge en el mundo taurino un nuevo aspecto o problema añadido a los antes mencionados, que marcará a los medios de comunicación en lo referente a la información taurina. Me refiero a la presión e influencia que empiezan a ejercer apoderados y toreros sobre diarios, periodistas y semanarios taurinos  a través de la publicidad. “Poderoso caballero don dinero” que dice el refrán. Este problema, tan extendido luego, lo tocó en sus “Memorias de Clarito” el periodista Cesar Jalón donde dice que “la bastarda simbiosis de crítica taurina y publicidad fue importada a España de América por toreros y apoderados en tiempos del vespertino La Voz en incluso en El Liberal. Dice “Clarito” que los diarios madrileños de la posguerra civil (a excepción de ABC y Ya) obligaron a sus críticos con la amenaza de despido, a entrar a saco en la publicidad taurina, llegándose así  --según cuenta “Clarito”-- a los “sobres” o “fondo de reptiles”, con entradas y dinero contante y sonante en su interior que llegaron a convertirse en lo habitual hasta no hace muchos años. Estas son las pequeñas miserias que entraron en estos años en esta tan grande profesión como es la del crítico taurino, honrado y exigente.
De todos los semanarios taurinos especializados, ninguno tuvo la influencia, la importancia y trascendencia de El Ruedo, que apareció en Madrid como suplemento taurino del periódico deportivo Marca, un 2 de mayo de 1944. Se convirtió en semanario propio e independiente el 13 de julio de ese mismo año, que ya salió con el número 1 y estuvo en la calle hasta febrero de 1977, pasando por muy diversos avatares y vicisitudes. Su primer director fue Manuel Fernández Cuesta  que dirigía el Marca, aunque quien lo dirigió de verdad fue Manuel Casanovas Carreras, que lo hizo hasta 1961. Le siguió Alberto Polo hasta el 1967; José Mª Bujella del Toro  lo dirigió hasta 1970; Carlos Briones hasta 1975 y finalmente Fernando Vizcaíno Casas hasta febrero de 1977 que desgraciadamente dejó de salir a la calle.
Este semanario contó siempre con muy buenos colaboradores. En su primera época brillaron las firmas de “Juan León”  seudónimo de Julio Fuentes y Antonio ValenciaEl Cachetero”. Por allí pasaron Antonio Díaz Cañabate, escritor de prosa sabrosa y erudición lúcida y precisa, que colaboró con José Mª de Cossío en los cuatro primeros tomos de la enciclopedia Los Toros. Su sección en El Ruedo se llamaba “El Planeta de los Toros”, título que utilizó luego en el ensayo que publicara más tarde “Paseíllo por el Planeta de los Toros”. Después de estar en El Ruedo, pasó como crítico taurino al diario ABC donde estuvo hasta 1972 en que se retiró. Su obra taurina es extensa y rica de contenidos. Murió en 1980.
También escribía en El Ruedo el peruano Felipe Sassone “Dandy”, hasta 1952 en que murió. “Dandy” escribió también en La Vanguardia de Barcelona con el seudónimo de “Federo Faroles”. Fue este un crítico algo excéntrico y no del todo profesional, aunque fue un escritor muy documentado. Por El Ruedo pasaron los ya mencionados “Don Indalecio”, “Barico” y “Barico II”, y escritores como Rafael Martínez Gandía, Juan de Alcaraz, Mariano S. De Palacio y  el poeta José Carlos de Luna.
Estamos ya en las puertas de una nueva etapa en la historia del periodismo taurino, que estará marcada por la irrupción de nuevos medios y nuevas tecnologías, como son la radio y la televisión, que crearán nuevos lenguajes informativos y nuevos conceptos a la hora de hablar de la información taurina, ya que se introduce la retransmisión en directo de una corrida de toros por radio y televisión, con sus comentarios y valoraciones en el mismo momento en que se producen los hechos. Un aspecto nuevo que marcará  un antes y un después en la historia del periodismo taurino.
(Continúa mañana)